La didáctica debe buscar la transformación de la realidad y la mejora en los aprendizajes para el beneficio de todos.
Su
propósito es formar personas con la iniciativa y las herramientas necesarias
para generar mejoras sociales y alcanzar la libertad.
Para
lograr la libertad y la transformación, es esencial que la didáctica desarrolle
el espíritu crítico, el compromiso social y la ética en los estudiantes.
La
didáctica es una disciplina "práxica"; es decir, la teoría y la
práctica deben ir de la mano. La teoría ayuda a entender la práctica, y sin
suficiente teoría, la práctica es solo una aplicación repetitiva.
El
profesor debe ser creativo y usar una didáctica abierta para desvincularse de
normas estáticas o rígidas.
El
docente ideal es un observador que detecta las necesidades de los alumnos y
tiene la habilidad profesional de improvisar escenarios y acciones que
respondan a lo que ve.
La
enseñanza debe ser un espacio de diálogo que fomente dudas sobre el entorno. El
verdadero sentido del aprendizaje está en llevar los saberes directamente a la
sociedad.
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